viernes, 12 de junio de 2009

EL INTRUSO.
Camila Gómez Ayerbe.

“El intruso se introduce con fuerza, por sorpresa o por astucia, en todo caso sin derecho y sin haber sido primero admitido. Es necesario que haya algo del intruso en el extranjero, sin lo cual pierde su extrañeza si ya hay derecho de entrada y de estancia, si se le espera y es recibido sin que nada quede fuera de la espera y la acogida ya no será más el intruso ni tampoco el extranjero.”
Para entender “el intruso” se debe concebir el cuerpo como un extraño, un ajeno que nos impulsa en cada momento.
El cuerpo en general ha tenido cambios a través de la historia, se ha transmutado en el arte, en la medicina, en las ciencias, en lo político, ya no podemos hablar del cuerpo como se hacía en un principio, ahora este cuerpo es otro. Los constantes cambios que se llevan a cabo en él han tenido sus inicios en la medicina y las diferentes conductas que ésta ha utilizado para su sanación, en particular la de someter el cuerpo a un trasplante.Pensar en trasplantar infiere varios aspectos del individuo, provoca la interpelación del sujeto de la forma más aguda con el espacio, se inicia una lectura respecto al lugar habitado por el cuerpo y sus confines.
La idea entre intruso y extranjero que maneja Nancy se encuentra dada de un modo parecido al que utiliza Roberto Esposito, en el momento que se encuentra la representación de similitud entre el “yo” y el “otro”, su permanencia en el mismo sitio para comprender el interior con el exterior y el lenguaje que se les es permitido establecer. “lo negativo no sólo sobrevive a su cura, sino que constituye la condición de eficacia de esta. Es como si aquel se desdoblara en dos mitades de las cuales una es necesaria para la contención de la otra: un negativo menor destinado a bloquear el mayor pero en el interior del mismo lenguaje.”

Empezar a discutir la idea de lenguaje en el cuerpo por medio de la estructura genética del mismo, es el punto en donde se intensifica mi idea de lenguaje, planteamiento por el cual es posible llevar a cabo una interacción entre la configuración de códigos por así decir, o mejor, cuerpos que no pueden comprenderse por la diferencia estructural en sus caracteres, pero otros que se perciben y complementan desde la estructura compatible dada entre ellos, una lectura ontogenética del cuerpo y el diálogo que este origina en los demás.
En el intruso, la idea de Nancy está dada particularmente desde su vivencia, el hecho de estar siendo “intervenido” desde la idea de transformación, además el cohecho de un trasplante ponen la lectura de su ensayo en otro nivel, dándole un acercamiento más vulnerable al pensamiento que plantea. Introducirnos en el universo del cuerpo en donde está siendo modificado un órgano tan substancial como el corazón propone con particularidad la idea de inexistencia en el momento en que el “otro” se posa en el lugar nuestro, es ahí donde entra a debatirse el cuerpo entre su estado de enajenamiento.
En el instante que se inicia la intrusión nos hacemos tan vulnerables que la dificultad parte en la comprensión de los límites que conforman nuestra corporeidad. ¿Cuál sería el limite entonces de nuestro extranjero/intruso?
Varias preguntas suscita “el intruso” cuando conforma la idea de los límites corpóreos pero de todas maneras se desliga de la idea que se tiene como: individuo, para descubrir la multiplicidad que se llega a alcanzar, aunque el intruso nos logra relacionar con las nociones de pluralidad, nos está mostrando que lo que le está curando y sanando no es otro que el mismo que lo afecta e infecta, así que ese que en un principio llega para fortalecer lo único que está demostrando es la mortalidad que nos constituye.

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